Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió Colombia y dejó al menos 132 muertos, 188 desaparecidos y 570 heridos, además de graves daños en viviendas, hospitales, escuelas, carreteras y aeropuertos. El epicentro se ubicó en San José del Palmar, departamento del Chocó, aunque el movimiento fue percibido en más de 600 municipios. Cali, Pereira y Manizales figuran entre las ciudades más afectadas, con decenas de edificios colapsados y miles de viviendas dañadas. Autoridades locales decretaron toques de queda para prevenir saqueos mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
El presidente Abelardo de la Espriella declaró el estado de emergencia nacional y ordenó priorizar el rescate de personas atrapadas bajo los escombros. También anunció subsidios para quienes perdieron sus viviendas y coordinó acciones desde las regiones afectadas. Derrumbes carreteros dificultan la llegada de asistencia humanitaria, mientras México, Brasil, Estados Unidos y países europeos anunciaron apoyo. Los organismos de socorro advirtieron que la cifra de víctimas podría aumentar conforme avancen las labores de remoción de escombros.

