Estados Unidos realizó un quinto ataque militar en Siria contra posiciones del Estado Islámico, como parte de una ofensiva sostenida entre finales de enero y principios de febrero. El Comando Central informó que fueron destruidos un centro de comunicaciones, un nodo logístico y depósitos de armas mediante municiones de precisión lanzadas desde aviones, helicópteros y drones militares estadounidenses en operación.
Los ataques respondieron al asesinato de dos soldados estadounidenses y un intérprete ocurrido en diciembre en Palmira, atribuido al grupo terrorista. El Centcom señaló que la operación Hawkeye Strike busca impedir el resurgimiento de ISIS, en coordinación con fuerzas aliadas, tras casi dos meses de acciones que dejaron más de cincuenta combatientes abatidos o capturados durante recientes operativos militares internacionales.

