Las grandes empresas petroleras y de gas de Estados Unidos se convirtieron en uno de los pilares financieros del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Durante la campaña, el sector aportó cerca de 26 millones de dólares, y tras la victoria electoral sumó al menos otros 8 millones para la transición y la investidura, según registros oficiales y bases de datos de Open Secrets.
Entre los principales donantes destacan Chevron, ExxonMobil, Occidental Petroleum y ConocoPhillips, que entregaron millones de dólares para eventos y reuniones con el presidente electo. Analistas señalan que este respaldo refleja el interés del sector energético en una agenda más favorable a la explotación petrolera, la reducción de regulaciones ambientales y un giro en la política hacia países productores como Venezuela.

