Al menos 14 personas murieron tras bombardeos del ejército de Israel en el sur de Líbano, en una nueva escalada que rompe el alto el fuego vigente. Los ataques alcanzaron varias localidades, incluidas zonas residenciales donde fallecieron civiles, entre ellos mujeres y niños, y dejaron decenas de heridos. La ofensiva provocó evacuaciones masivas al norte del país, mientras Israel justificó la acción como respuesta a presuntas violaciones de Hezbollah.
El conflicto continúa intensificándose pese a los acuerdos de tregua impulsados por Estados Unidos. Israel acusó a Hezbollah de desmantelar el alto el fuego, mientras el grupo respaldado por Irán defendió sus ataques como una respuesta legítima. En paralelo, el balance de víctimas sigue en aumento, con miles de muertos desde marzo, reflejando el deterioro de la situación humanitaria en la región.

