Las importaciones mexicanas de fertilizantes desde China se dispararon en 2025, reflejando un cambio acelerado en el origen de estos insumos clave para el campo. El volumen comprado al país asiático más que se duplicó, mientras las adquisiciones a Rusia y Estados Unidos cayeron con fuerza, en un contexto de tensiones comerciales y ajustes en las cadenas de suministro globales.
Especialistas señalan que México es estructuralmente deficitario en fertilizantes y depende del exterior para cubrir la mayor parte de su demanda. Aunque el gobierno busca elevar la producción nacional con la rehabilitación de plantas y programas de apoyo, estos insumos seguirán presionando los costos del sector agropecuario y la competitividad del campo en el corto plazo nacional mexicano actual todavía.

